Una comunicación cristiana eficaz debe atender a la consistencia de las ideas, más que a intenciones individuales o argumentaciones dialécticas, advierte monseñor Ángel Rodríguez Luño en el seminario internacional que celebra, en Roma, la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
«Si queremos dar una pequeña aportación a la gran tarea de iluminar el mundo de la comunicación y de la cultura con la luz del Evangelio, es necesario empeñarse para que la oscuridad del adversario, si la hubiera, no quite a nuestras palabras y actitudes la luminosidad que brota del mensaje cristiano, que está hecho de amor a la libertad, búsqueda sincera de la verdad, respeto a la autonomía de las cosas temporales, atención a la consistencia objetiva de las críticas y amistad magnánima hacia todas las personas».
«Si queremos dar una pequeña aportación a la gran tarea de iluminar el mundo de la comunicación y de la cultura con la luz del Evangelio, es necesario empeñarse para que la oscuridad del adversario, si la hubiera, no quite a nuestras palabras y actitudes la luminosidad que brota del mensaje cristiano, que está hecho de amor a la libertad, búsqueda sincera de la verdad, respeto a la autonomía de las cosas temporales, atención a la consistencia objetiva de las críticas y amistad magnánima hacia todas las personas».