martes, 18 de diciembre de 2007

El Papa y los "Hermanos Predilectos"

Por P. José Juan García


No había pasado un año todavía de pontificado y Benedicto XVI ya se ha encontrado tres veces con significativos representantes del mundo judío. La primera vez, en la histórica Sinagoga de Colonia, en Alemania, cuando visitara esa ciudad con motivo de la Jornada Mundial de los Jóvenes. Hizo un alto en el camino y fue recibido con afecto y calor en la reconstruida sinagoga, que en 1938 fuese destruida por los nazis y reinaugurada en 1959. En la época del furor nazista, allí murieron más de 7000 judíos en lamentable persecución.
En el pasado mes de septiembre de 2005, el Vaticano fue sede de un importante encuentro del Papa con 40 rabinos jefes provenientes de Israel.
Luego el pasado lúnes 16 de enero de 2006, el Papa ha recibido en su casa al rabino capo de Roma, el médico cardiólogo Ricardo Di Segni y sus colaboradores. Un encuentro cordial, amable. Como en encuentros anteriores, el Papa se ha hecho intérprete de los sentimientos que animan al mundo católico en relación con aquellos a quienes Juan Pablo II llamaba “nuestros hermanos mayores en la fe”.
“Sí, nosotros los amamos y no podemos no amarnos, a causa de los Padres, y por ellos ustedes son para nosotros queridísimos y predilectos hermanos. Después del Concilio Vaticano II, ha ido creciendo esta estima y recíproca confianza. Y se han desarrollado contactos siempre más fraternos y cordiales, intensificados a lo largo del pontificado de mi venerado predecesor”, ha afirmado el Papa Ratzinger.
Todo esto, prosigue el Papa, nos vuelve a nosotros cristianos, que “juntos a ustedes, tenemos la responsabilidad de cooperar al bien de todos los pueblos, en la justicia y en la paz, en la verdad y en la libertad, en la santidad y en el amor”. Y es a la luz de esta común misión, por lo que no podemos renunciar a combatir con decisión el odio y la incomprensión y las violencias. “En tal contexto, como no estar dolidos y preocupados por las renovadas manifestaciones de antisemitismo que aún se registran?”
No olvidemos que el pueblo de Israel ha sido liberado en numerosas ocasiones de sus enemigos, y es ese mismo Israel quien ha sabido reconocer en Dios, su fiel protector y guía, providente Padre y fiel amigo. Ante los actuales desafíos, la fuerza de Dios no se ocultará ante nuestros ojos. “Son tantas las urgencias y desafíos – ha dicho el Papa- que reclaman unir nuestras manos y nuestros corazones en concretas iniciativas de solidaridad, de justicia y de caridad. Juntos podemos colaborar en trasmitir la antorcha del Decálogo y de la esperanza a las jóvenes generaciones”.
De aquí la necesidad impostergable de profundizar los caminos andados en el diálogo judeo- cristiano. Las religiones del Libro no pueden detenerse en el ayer, sino privilegiar el mañana, cargado de jugosas y prometedoras esperanzas de comunión.Como gesto recíproco, el rabino de roma, Ricardo Di Segni, ha invitado al Papa a visitar la Sinagoga para abril del año 2006 , con ocasión de cumplirse los veinte años de la primer histórica visita de Juan Pablo II. Encuentros ejemplares. Encuentros fraternos.

Clonación y Mentiras

Por P. José Juan García

No todo es verdad en el campo de las investigaciones científicas. Máxime cuando el sensacionalismo y la primicia presiden las tareas y preocupaciones. En el segundo semestre del año pasado, un equipo de investigadores, liderados por Woo Suk Hwang de la Universidad Nacional de Seúl, anunciaba triunfalmente la clonación de embriones humanos, de los que extrajeron células madre, informaba el diario New York Times. Así, se produjeron seres humanos con el fin de la así llamada “clonación terapéutica”, o sea, con el fin no de producir bebés sino una línea de células madre como fuente de células que previniesen enfermedades degenerativas (Parkinson, Althzeimer, etc.)
Pero el 12 de noviembre pasado, el diario Washington Post informaba que un investigador de la Universidad de Pittsburg, Gerald Schatten, había declarado que se retiraría del equipo de científicos coreanos debido a las lagunas éticas y a las mentiras sobre los procedimientos. Hwang usó óvulos de una joven investigadora de su laboratorio, cosa que es contrario a las normas morales. Otro investigador, Sung II Roh, admitió que había pagado a mujeres por los óvulos utilizados en los experimentos. Hwang negó esta versión, pero después se vio obligado a admitirla públicamente.
Pero las cosas fueron más lejos: tanto Sung como Schatten, para fin de año pasado, declararon que nueve de las líneas de células madres proclamadas por Hwang habían sido en realidad falsificadas, y se dudaba de la autenticidad de las otras dos. La Universidad Nacional de Seúl confirmó estas acusaciones y Hwang dimitió como profesor. Una semana más tarde, las autoridades de dicha universidad declararon que, además de la falsificación de los datos del documento publicado en “Science”, el equipo de Hwang tampoco fue capaz de proporcionar evidencia que probaran su afirmación de haber producido células madre embrionales modificadas.
Cabe citar un escrito editorial del 4 de junio de 2005 de la prestigiosa revista británica “Lancet”, en la que dice que “no estará disponible terapia segura y eficaz de células madre hasta dentro de una década, y posiblemente más”. El editorial comparaba esta perspectiva con los sensacionalismos periodísticos coreanos.
Lord Robert Wiston, científico inglés de reconocida fama, escribió un artículo en el periódico “Independent” , en el que criticó el “cuento” de las células madres. “No creo que sea verosímil que, hasta dentro de mucho tiempo, las células madres de embriones estén disponibles para ser utilizadas en cuidados sanitarios”. Una cachetada académica a Hwang, por cierto.
Todo esto lleva a pensar que la ciencia nunca puede divorciarse de la ética. La vida humana en sus primeras etapas no puede ser objeto de manipulación arbitraria. Ni siquiera pensado que será para un bien futuro, pues no se puede proceder por un camino de muertes humanas para llevar ventaja eventualmente en un futuro. Una vez más, el fin no justifica cualquier medio. El fin ha de ser bueno y los medios usados también. La clonación es una metodología inmoral, pues la persona humana es siempre única, original, irrepetible, singular.El embrión tiene estatuto personal. Le asiste por tanto, la inviolabilidad que le concede su propia dignidad humana. ¿Lo reconocerá por fin la ciencia?

Pavel Florenskij

Por el Pbro. José Juan García

Pavel Aleksandrovic Florenskij es una de las figuras principales del pensamiento religioso ruso, hoy redescubierto en Europa y el mundo, después de más cincuenta años de olvido. Florenskij es ante todo un filósofo de la ciencia, ingeniero electrónico, epistemólogo, filósofo de la religión y teólogo.
Diversos pensadores hablan de él como el “Pascal ruso”, y Juan Pablo II lo menciona explícitamente entre los grandes filósofos y teólogos del siglo pasado en la carta encíclica “Fe y Razón” n 74.
Nacido en Azerbaigian – Rusia- en 1883, alcanza su título universitario en Matemática y Física en la Universidad de Moscú en 1904. Luego se inscribe en la Academia Teológica de Moscú y luego de unos años de estudio, presenta su tesis sobre “La Iglesia en la Sagrada Escritura”. Allí hay trazos acerca de la Iglesia, cuerpo de comunión que brota del misterio de la Ssma. Trinidad, que anticipan líneas que luego son explícitas en los documentos del concilio Vaticano II.
Comienza a gestar la idea - fuerza de querer dedicar su vida a realizar una síntesis entre mundo eclesial y cultura universal, “hacer confluir la entera enseñanza de la Iglesia en una visión filosófico-científica y artística del mundo”.
En 1910 fue consagrado presbítero ortodoxo e inicia en la Universidad el dictado de clases de Filosofía. Un sano realismo ontológico inspira su pensamiento, en contraposición al idealismo y al subjetivismo. Su puntote partida: el hombre conoce el ser y la verdad de las cosas. Dicha verdad no es ´creada´ por cada sujeto, sino descubierta por él. Desde ahí comienza la reflexión.
Desde 1911 hasta 1917 dirige la prestigiosa revista “El Mensajero Teológico”, renovando su metodología y contenidos.
Pero su vida –como la de los santos- conocería el camino de la cruz. Después de la revolución de 1917, nuestro autor decide hacer resistencia no tomando el exilio sino quedándose en Rusia. A inicios de 1920, Florenskij es arrestado por ser considerado “un oscurantista, un amenaza para el poder soviético” y condenado a tres años de prisión. Pero antes del año vuelve a Moscú, libre y decidido a continuar con la docencia filosófica y teológica. Pero en 1933 es arrestado de nuevo por sus firmes ideas religiosas, lejanas a la increencia. Es condenado a 10 años de cárcel en la Siberia, en el primer “gulag” creado y que había sido antes un monasterio. Una acusación infame, de dar ayuda a otros presos para escapar de aquel infierno, lo vuelve blanco de condena a muerte. Así es fusilado el 8 de diciembre de 1937. Antes de morir escribe: “El destino de la grandeza (léase el destino de la santidad) es el sufrimiento. Sea el exterior o el interior. Cuanto más desinteresado es el don, más crueles son las persecuciones”.
Veamos que las ideas de este teólogo de inicios de siglo, son las mismas que hoy tenemos como claves de la evangelización: iluminar la cultura desde la fe, unir sin confundir Atenas y Jerusalén, arte y evangelio, movimientos sociales y semillas del Verbo.
Otra idea no menor: el hombre en cuanto persona humana, es relación con Dios, los otros y el mundo. “El hombre es parte del mundo, y es complejo cuanto lo es el mundo. También el mundo es complejo cuanto lo es el hombre”. (Microcosmos y macrocosmos, 1926).
Un teólogo amigo suyo, Sergei Bulgakov decía: “Padre Pavel para mí no era sólo un fenómeno de genialidad, sino también una obra de arte. La actual obra del padre Pavel no son tanto los libros escritos por él, sus ideas y palabras, sino él mismo, su misma vida”.
Ojalá pudiéramos descubrir a este pensador, ahora que se están traduciendo sus obras al español, y de la mano de su pensamiento, nos acerquemos a la riqueza que nos brinda Oriente. Como quería el recordado Juan Pablo II, la Iglesia universal, católica, en el tercer milenio, “ha de volver a respirar con los dos pulmones, oriente y occidente”.